Ladrón de mi corazón. .
Nadie es culpable hombre, de lo que está pasando entre los dos. Será que no supimos valorar y regar las raíces de este extraño amor. Piensa alguna vez con la cabeza y no con el corazón, que muchas veces juraste que te engaño, llega por esos amores que vienen y van. Nunca imaginé que ese ladrón robaría mi corazón, si en ese otoño me abrigaste con tu amor, con tu perfume al caminar y tu sonrisa ángelical. Y otra vez te vuelvo a reiterar que yo no soy aquella que te conviene, que yo no soy aquella que te merece, que tienes que buscar otro camino y el verdadero amor.
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